El
lacado consiste en la aplicación de la
pintura y polimerizado en un horno.
El lacado se puede aplicar como
pintura en polvo, cargado
eléctricamente con signo contrario
al soporte, siendo atraído por la
superficie del perfil, fundiéndose y
polimerizando en un horno.
El
aluminio antes de ser lacado tiene
que ser tratado para modificar la
superficie del aluminio (oxidación
electroquímica) con la intención de
proporcionar una mayor protección y sujeción del aluminio a
lacar.
El lacado
permite una gran variedad de colores,
texturas o imitaciones a distintas maderas o
piedras.
El aluminio
lacado puede ser reparado de forma aceptable
cuando se producen desconchones o pequeños
arañazos. Existen productos de reparación de
lacados para aluminios en casi todos los
colores y masillas de relleno, se suelen
vender en almacenes de profesionales de
cerrajería o pintura industrial.
Limpieza del aluminio lacado
En el mercado
se encuentran productos específicos ideales
para renovar el aluminio lacado. Le
devuelve el brillo a la carpintería
deslustrada, sin peligro para los cristales
y juntas.
Debe evitarse
TOTALMENTE, la utilización de productos
ÁCIDOS o BÁSICOS, abrasivos o productos
calientes.
Para puertas y
ventanas colocadas en interior, es suficiente
mantener limpias las superficies con un paño
limpio o con agua fría jabonosa y aclarar, secando con un paño. Para la limpieza
de carpinterías o cerramientos exteriores y revestimientos de fachadas
se pueden utilizar productos sintéticos
NEUTROS, aplicándolos con una brocha suave o
esponja, y aclarando con
agua fría.